PROCESO
La web de Unzu debía reflejar el espíritu del vino: un proyecto personal, familiar y con una producción cuidada al detalle. Un vino de autor que no busca masificarse, sino conectar desde lo auténtico.
El diseño parte de una narrativa que pone en el centro a Julián Chivite y su forma de entender el vino: desde la experiencia, el conocimiento y la emoción. Las ilustraciones aportan calidez y subrayan el carácter artesanal, mientras que las tipografías elegidas —limpias y con acentos manuscritos— refuerzan la idea de que estamos ante un vino hecho con nombre y apellido.
Para reforzar el relato, incorporamos frases de referentes como Juan Mari Arzak y Sacha Hormaechea, que aportan autoridad y una dimensión más emocional al proyecto. Sus palabras no solo validan la calidad del vino, sino que conectan con el tono íntimo y personal que buscábamos transmitir desde el diseño.
Narrativa visual centrada en el autor
Ilustraciones personalizadas que evocan lo hecho a mano
Tipografía manuscrita para acentuar el enfoque personal y emocional
Frases de chefs reconocidos como recurso editorial y de marca
RESULTADO
Una web que respira el mismo cuidado con el que se elabora el vino: sobria, elegante y con una identidad clara.
Cada elemento —imágenes, ilustraciones, tipografías y tono— ha sido pensado para reflejar el carácter de Unzu: un vino de autor, personal y no masivo.
Un diseño editorial que pone en valor la historia, el origen y la figura de Julián Chivite.
Una experiencia visual alineada con la filosofía no comercial del proyecto.
Una imagen que transmite autenticidad, atención al detalle y coherencia con el producto.
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